miércoles, 30 de marzo de 2011
Duelo de patillas y barbas pobladas
lunes, 28 de marzo de 2011
Canciones ajenas versionadas de forma curiosa

Ahora llegaba el turno para Los Coronas, reyes indiscutibles del surf-rock que abrieron su parte de la contienda con un solo de trompeta que sirvió de preámbulo a su gran aportación al concierto. Tras éste vino uno de sus temas de curiosa actualidad, Jinetes Radioactivos, con sus fuertes reminiscencias alGhost Riders in the Sky de Johnny Cash. Entre alabanzas y loas al baterista de la banda, el alma máter del grupo, Fernando Pardo (músico de importancia muy reconocida en España), fue presentando poco a poco algunos de sus hits más conocidos: Youza, Supertubos o Polk-Salad Annie.
La respuesta del público fue muy convincente y consiguieron poner a todo el mundo en la sala a bailar. Otro aspecto que tienen muy trabajado Los Coronas es la actitud en el escenario, algo que ayuda a crear una gran imagen de grupo que los aúpa por encima de la ya confirmadísima elevada calidad musical que ofrecen. El mismo Fernando nos habló alrededor de una versión que compusieron para la película “800 Balas” y que ofrecieron de seguido:Flamenco de Los Brincos. La parte individual de Los Coronas se cerró con otros dos temas del Surfin’tenochtillan, The Wedge y Maremoto. Ningún fallo a la vista de estos madrileños que tienen ya la mili en los escenarios a un nivel muy alto.
De nuevo los 8 músicos juntos en el escenario siguieron con las versiones, empezando por Pushing too hard de The Seeds y Mr. Soul de Buffalo Springfield, y tras ella, Supernaut de los Black Sabbath. Pero llegó el momento álgido de la noche, el momento en el que interpretarían La cárcel del Sing Singde Alci Acosta y Wish you were, de Pink Floyd a lo vaquero, dos de los temas más aplaudidos de su split.
Para los bises, reservaron las mejores canciones: Secret Agent Man de Johnny Rivers y Surrender de Elvis Presley antes de una más que conocida Shiralee de Arizona Baby que sonaría muy distinta con la presencia de Los Coronas. Too Drunk to Fuck de los Dead Kennedys era otro de los platos fuertes del directo, y con frases como “estoy a favor de beber y estoy a favor de follar” dieron paso a una estupenda versión de I Fought the Law de Bobby Fuller al grito de “que no os jodan”.
Después de dos horas de concierto, cabe destacar las cualidades de Javier Vielba como frontman del supergrupo, que por momentos se comía el escenario y la calidad musical de todos los integrantes tanto de A.B. como de Los Coronas. También dar las gracias a Marcos Úbeda, de Arizona Baby, por la escobilla de la batería. Y a vosotros, lectores, si aún tenéis oportunidad de ver a estas dos bandas en directo, por favor, no os los perdáis. ¡Saldréis encantados!
(Scared Queen, tanakamusic.com)
jueves, 24 de marzo de 2011
Unos españoles con olor anglosajón
¿Su nombre? “Arizona Baby”.
Enseguida di con un listado de sus canciones y mientras dichas melodías cruzaban de un lado a otro de esta oficina, no cabía duda, estos tres chicos provenientes de Valladolid, España, capturaban mis sentidos, haciéndome presa de su rock acústico lleno de matices folk y country, que recrean toda una atmósfera norteamericana, tan desértica y sureña como la mismísima Arizona, transportándote en un abrir y cerrar de ojos a ese lejano y salvaje territorio.
Esta agrupación, formada desde el 2003, se encuentra integrada por Javier Vielba (voz y guitarra), Rubén Marrón (guitarra) y Marcos Úbeda (percusiones), los cuales a base de esfuerzo y experiencia han sabido encontrar la fórmula de un estilo musical auténtico, de calidad y muy disfrutable, rompiendo así los estándares de su país sin olvidar sus raíces.
Hasta la fecha la banda tiene dos discos en su haber: “Songs to sing along”, el primero y auto-editado en el 2005, y “Second to none”, su material más reciente, el cual fue presentado en el 2009 bajo el sello discográfico de Subterfuge y producido por Paco Loco. Actualmente estos talentosos hombres de barba larga llevan su música en una gira por toda España, y así también, participando en diversos festivales de talla internacional, hacen que su popularidad crezca a pasos firmes con la energía desbordada en cada una de sus presentaciones.
Sin duda, Arizona Baby sabe lo que tiene y gracias a su sonido tan sencillo y lleno de genialidad, su futuro es bastante prometedor. Demuestra de una forma tan sencilla cómo la música es universal y lejos de encasillarse, atraviesa fronteras y continentes.
Escúchalos, ¿te gustaron?
(May Rovles, rovles.wordpress.com)
miércoles, 23 de marzo de 2011
Spanish Rock Invasion

La popular sala de Berlín Bassy Club acogerá el viernes 1 y el sábado 2 de abril la segunda edición de Spanish Rock Invasion . Un festival con claro toque español que contará, este año, con las actuaciones de Los Coronas -que repiten-, Vinila von Bismark & The Lucky Dados yArizona Baby.
Tras una primera edición de gran éxito (con lleno absoluto) Spanish Rock Invasion añade al cartel grandes nombres para promover el 'producto' español en Berlin. Un certamen hace especial hincapié en el rock&roll, muy desconocido en una ciudad tan multicultural como es la capital alemana.
En Alemania hay un gran interés por la cultura española, entonces, ¿porqué en Berlín hay una semana dedicada a la música sueca o francesa y, ningún festival con toque español? Los organizadores quisieron cubrir ese vacío intentando exportar, de la mejor manera posible, la música de nuestro país, más allá del flamenco. Lo consiguieron, con lleno absoluto. Y, este año, repiten.
En esta segunda edición del Spanish Rock Invasion se amplía la oferta. El primer día, el 30 de marzo, se celebrará la 'opening party' que contará con las actuaciones de Dusty Trip , Señores Cabrones yFrogcircus . Para darle un toque todavía más 'spanish', al día siguiente, los berlineses podrán disfrutar de una noche de tapas, con música española de los 60, de la mano de Tapas-Nacht mit DJ Pippi.
Pero esto será sólo el aperitivo. El 1 de abril llegará el plato fuerte. El rockabilly de Vinila von Bismark & The Lucky Dados y el country de Arizona Baby llenarán, la mítica sala berlinesa. El sábado 2 de abril serán Los Coronas los que, con su música instrumental, se encargarán de cerrar este certamen tan español.
lunes, 21 de marzo de 2011
Un alarde de esperanza para el rock
Todos los que viven de alguna manera de la música lo dicen: la cosa está muy malita. Para el conjunto de la sociedad, también, pero ellos arrastran una crisis que va en caída libre desde hace unos cuantos años más que el resto. Por eso da gusto contemplar un auténtico festival de rock & roll como el que ofrecieron, dos días seguidos, Los Coronas y Arizona Baby, el miércoles y jueves pasado, en el Teatro Lara de Madrid. Por separado y revueltos, dieron muestra del buen rollo que hay entre ellos y de lo bien que se lo pasan juntos tocando, algo que se transmite inmediatemente a la audiencia. Ellos demuestran que con imaginación y buenhacer se puede salir adelante, y lo que en principio era una mini gira conjunta, llamada "Dos bandas y un destino", ha ido creciendo y no se le ve punto final. Muy al contrario, este sábado les espera La Coruña, y luego Pontevedra, Palma de Mallorca, Burgos, Bilbao, ¡Berlín!, Huesca... y varios festivales: el Derrame Rock, el Azkena, el Low cost, el Arenal Sound, el Sonorama...
Su concierto fue uno de esos de que deseas que no se termine nunca. La propuesta de Arizona Baby , con ese sonido acústico, de saloon filmado por Tarantino, encaja como un guante con el surf acelerado y rabioso de Los Coronas. Las versiones que desfilaron por el escenario fueron espectaculares, ya sea cuando interpretan a Del Shannon, Black Sabbath, Dick Dale o los mismísimos Pink Floyd ("Wish you were here"). Dos bandas y un mensaje: hay futuro.
(Pablo Marínez Pita, www.abc.es)
sábado, 19 de marzo de 2011
Un matrimonio muy bien avenido
(sailustica, sailustica.wordpress.com)
miércoles, 16 de marzo de 2011
Resultado único e irrepetible
Su valor, inicialmente testimonial y fundamentado en promocionar dicha gira, consigue alcanzar empaque en el terminado de unas adaptaciones exquisitas, en un escalado fantástico de riesgo que va de menos a más en las elecciones.
“Wish you were here” de Pink Floyd, abre el disco resultando abúlica: la forma de cantar y la estructura remite a cualquier banda de medio pelo de la América profunda revisando un tema sobadísimo. Mucho mejor resultado encontramos con “Too drunk to funk” donde la impronta surfer y las trompetas reinventan el desquiciado punk original de Dead Kennedys.
La elegancia coqueta destilada por el “Runaway” de Del Shannon se embadurna del aroma tarantinesco que destilaba El baile final de los locos y los cuerdos (09) de Los Coronas y, por otro lado, Javier Vielba consigue llevarse vocalmente el tema a su terreno pese a su dificultad. Pero la guinda reside en rescatar al bolerista Alci Acosta con “La cárcel de Sing Sing”, exótico broche que muestra a las claras la variedad y gusto de estos bandoleros.
Dos Bandas y un Ruidoso Destino
Los músicos Javier Vielba y Fernando Pardo son unos enfermos. Tanto que sus compañeros de grupo, en los ensayos y pruebas de sonido, los suelen dejar solos. Apartados con sus cosas. Lo reconocen ellos mismos y lo aceptan con orgullo: "Podemos pasarnos horas en una espiral interminable hablando sin parar sobre subculturaunderground", explica Pardo. "Pero subcultura de verdad. Con grasa". Hay quien pudiera pensar que entre los dos ha surgido un matrimonio de conveniencia. Hay razones: el primero, vallisoletano de poblada barba y 32 años, toca en Arizona Baby: un prometedor trío de rock acústico que con su segundo disco hizo más de 120 conciertos en 2010. El segundo es una leyenda viva del rock malasañero; tiene 46 años, largas patillas y es el líder de Los Coronas: son el quinteto instrumental de música surf con el mejor directo nacional y el guitarrista, David Krahe, que mejor hace las imitaciones de Aznar.
Los dos se han unido para crear un tercer grupo multitudinario. Se llaman Dos Bandas y un destino, lo forman ocho personas y hacen conciertos de dos horas y media de excitante rock vaquero, entre los Shadows y Ennio Morricone. "En mi cabeza, elWish you were here, de Pink Floyd, la primera canción que aprendí con la guitarra, siempre sonaba con un ritmo vaquero y fronterizo", explica Fernando Pardo, que llevó al propio grupo y a Arizona Baby a su local de ensayo, por el barrio de Tetuán, a poner en práctica la oscura fantasía. Así comenzó todo. Varios meses después editaron un disco de cuatro canciones con la consabida Wish you were here y una versión del clásico bolero de José Feliciano,La cárcel de Sing Sing, pasado por el filtro de Johnny Cash, entre otras. Y, tras una larga gira, llegaron a Madrid para actuar hoy y mañana jueves en el teatro Lara. Y aún les quedan 25 conciertos hasta verano por toda España.
En directo todos tienen su espacio, hasta los sombreros de cowboy. "Nunca había estado con ocho personas sobre el escenario", cuenta Pardo. "Nos organizamos bien". Durante el concierto se proyecta un arsenal de imágenes que transportan al viejo Oeste. "Aunque nuestro técnico", bromea Vielba, "amenaza a menudo con meter algún plano subliminal de una peli porno de Poli Díaz o Carmen de Mairena"
[¿recuerdan lo de la subcultura con grasa?]. Lo que sí es seguro es que esta noche promete ser un interesante concierto, donde sonarán versiones desde Black Sabbath a Don Farlon.
Pero ¿quién ayuda más a quién? ¿Los veteranos a los nuevos o los novatos a los perros viejos del rock? "Ellos nos ayudan a consolidarnos y nosotros a ellos a revitalizarse", explica Javier Vielba. Aunque no todo son halagos. Cada grupo, como cada persona, tiene su cosas malas o regulares. "A veces nos molesta ese tono paternalista con el que nos hablan. Ese, 'a ver, chavales", bromea Javier. "No es de padres", responde Pardo. "Es un tono de hermanos mayores, pero es que somos muy pesaos. Ocurre porque, a veces Javier, no es consciente de sus grandes posibilidades. Y cuando nos ponemos a experimentar se pone muy a la defensiva. Tenemos más fe en él que la que seguramente tiene él en sí mismo. Aunque estamos seguros de que le sacaremos lo mejor. Somos músicos y nos va la vida en ello. Ya que hemos elegido este trabajo, hagámoslo bien". Arizona Baby también ha avanzado. "Hemos aprendido a ser más profesionales", cuenta Vielba. "Ese arrojo de que las cosas no salen solas y de que hay que currárselo es muy de Los Coronas. Por eso son grandes". Quizá se trate de una alianza estratégica. De un aprendizaje compartido. De un duelo entre patillas y barbas pobladas. O, simplemente, del destino.
(Lino Portela, www.elpais.com)
lunes, 14 de marzo de 2011
Juergas míticas que contar a los nietos
Desde la edición de ‘Second to none‘ ¿qué nota dais a este año y medio de giras y no parar? ¿Cómo ha sido la evolución? ¿En qué notais que habéis cambiado?
Le damos la máxima nota con honores. La evolución ha sido natural desde que empezamos hace más de seis años… al menos en lo musical. En lo profesional hemos aprendido un montón en los dos últimos años de carretera.
¿Cómo es ir de gira con Los Coronas?
Al principio estresante porque son unos tipos que exigen mucho. Pero una vez que conseguimos sincronizarnos ha sido todo muy fluido y divertido. Hay algunas juergas míticas que contar a los nietos.
En el concierto de Corizonas en Joy Eslava (Madrid) el pasado mes de noviembre, Fernando mencionó que a vuestro paso por Valladolid tu madre le pidió que “cuidara de ti”. ¿Quién hace de “hermano mayor” en la gira de ‘Dos bandas y un destino’?
Sin duda Fernando Pardo… menudas charlas que nos metemos. David Krahe es el tío sensato y Javi Vacas el primo mayor al que llamarías si te quisiesen robar el bocata. Loza y Yehven son unas risas, son más de bajarse al patio a jugar con nosotros.
¿Qué sorpresas habrá en los próximos conciertos? ¿qué diferencias encontraremos con respecto a lo que vimos el pasado otoño?
Algunas nuevas versiones con sus respectivos nuevos visuales (Héctor de la Puente VJ) y algunos cambios de set en los fragmentos que cada grupo hace por separado. También estamos empezando a dar vueltas a algunas canciones originales en las pruebas de sonido… veremos qué pasa.
El Meister es tu proyecto en solitario, ¿veremos algo editado próximamente?
Pues yo, como siempre, en mi laboratorio. El Meister es como el departamento de I+D de Arizona Baby y, ahora, también de Corizonas. Hago canciones casi todos los días y algunas acaban en un proyecto y otras en otro… según cómo funcionen. El resto pasan a formar parte de El Meister. Tengo que hacer una buena criba con el estudio en mente en un cercano futuro. Tengo varias ideas para un disco en solitario… espero que se materialice entre este año y el que viene. Mientras tanto, sigo grabando demos y tocando en directo de vez en cuando como El Meister.
El EP de ‘Dos bandas y un destino’ de Arizona Baby junto a los Coronas contiene una versión del ‘Runaway’ de Del Shannon, ¿por qué no cantas el estribillo de ‘Runaway’ en falsete si es de lo mejor que tiene esa canción? ;)
Nos pareció que era algo demasiado propio de la versión original de Del Shannon, así que la hicimos con la trompeta. Aunque reconozco que si hiciese ese falsete igual tendríamos que afinar un tono más bajo… ¡menos mal que el público siempre nos ayuda!
Del Shannon fue una de las figuras más destacadas del rock and roll y el country en California en los años 60. ¿Qué otros artistas americanos representarían las referencias musicales para Arizona Baby? ¿Y europeos?
Muchos, muchos. Americanos… desde la Carter Family hasta The Gun Club o Meat Puppets. Europeos… Django Reindhart, Cream, Smash… un montón.
El hecho de que un grupo como Arizona Baby provenga de Pucela ¿os hace de alguna forma especiales? ¿Conocéis a otros grupos que trabajen un estilo parecido al vuestro en Valladolid?
En Valladolid hay mucha música y muy buena. Hay alguna gente joven que empieza a hacer cosas buenísimas que bien podrían ir de la mano con nuestro rollo… gente como Ángel Stanich o Mike Terry Gutmen. También colaboradores nuestros como Garú o Ángel Roman hacen música impresionante con guitarras acústicas. En general, es cierto que la sorpresa que provoca el que seamos de Valladolid puede jugar a veces a nuestro favor… pero para que esa sorpresa se produzca nos tienes que escuchar antes.
¿Estáis cansados de que os pregunten lo mismo en este mundo en el que se puede hacer, por poner un ejemplo, música tradicional nipona desde un rincón cualquiera de la Castilla más profunda?
Siempre cae la pregunta de “por qué en inglés”, que si “cómo unos tíos de Valladolid hacen algo tan americano”… pero es lo que tú dices, tu pregunta explica el porqué… ¿y por qué no? Habrá que darle un tiento a eso de la música nipona…
¿Vais a tomaros un descanso? ¿Tenéis pensado grabar nuevo material próximamente?
A muerte sin descanso. No podemos parar, no tendría sentido para nosotros. Necesitamos estar en constante movimiento. Tocaremos más por el extranjero y pasaremos más tiempo en el estudio para ir preparando el tercer disco de Arizona Baby y, seguramente, algo más con Los Coronas.
viernes, 11 de marzo de 2011
Ocho músicos de raza
Cuando algo alcanza cierta reputación, las expectativas desaforadas acaban por perjudicarlo. Seguro que te ha pasado: tus padres, amigos y compañeros de trabajo te insisten tanto en lo cojonuda que es una película que, cuando por fin la ves, el desencanto es inevitable. La unión de Los Coronas & Arizona Baby lleva seis meses vendiéndose como la panacea, y los piropos empiezan a ser como esa bola gigante de piedra que los aplastará si no corren lo suficiente.
Los veteranos (y melenudos) Coronas y los ascendentes (y barbudos) Arizona son bandas estupendas, nadie lo discute. Su extraño combo funciona: al fin y al cabo, ya sea surf instrumental o rock sureño, ambos grupos practican estilos netamente americanos de los que no hay excesiva tradición por estos lares, y eso une. Su propuesta conjunta es esencialmente de directo (sin desmérito del EP que han editado, incluso en un vinilo muy cuco), donde dejan claro que los ocho son músicos de raza. Pero anoche en Madrid las circunstancias conspiraron para restar algo de brillo a su actuación.
El primer problema fue el recinto: el Teatro Lara está listo para un cierre por reforma que renueve su desvencijado patio de butacas. Los anfiteatros son indescriptiblemente incómodos, lo que convierte un concierto de dos horas y cuarto como el de anoche en un pequeño suplicio. Es un auditorio con encanto, vale, pero no basta con eso. Luego está la pega de siempre en un teatro: no se puede beber nada mientras uno ve el espectáculo. Y el rock siempre entra mejor con un tercio de cerveza en la mano.
Las virtudes que se le presuponen a los conciertos en teatros son un buen sonido y una buena iluminación. Ayer no hubo nada de eso. Fue un mal presagio que las puertas del teatro se abrieran con media hora de retraso porque la prueba de sonido aún continuaba. El concierto arrancó a las 22:45 con un sonido embarullado, despiadado con el micro del cantante de Arizona Baby Javier Vielba, que se pasó un cuarto de hora pidiendo por gestos reajustes en la mezcla. Nunca llegaría el sonido a estar a la altura que requería el virtuosismo de los músicos.
De la luminotecnia no puedo hablar mal porque mentiría: no era mala, era inexistente. En varias ocasiones hubo más luz en la platea que sobre el escenario, reduciendo a los intérpretes a su mínima expresión, simples siluetas. En la lona blanca que había tras ellos se proyectaron imágenes durante todo el concierto que les robaban nuestra atención: no es que el montaje audiovisual arropara a las bandas, es que éstas hacían de músicos de directo para las imágenes, a la manera de los pianistas con el cine mudo.
Por culpa del recinto, la acústica y las luces, anoche no se produjo esa electricidad en el aire que hace memorable un concierto. El público disfrutó pero no vibró, sin levantarse nunca de las butacas hasta la ovación final. Sobre el escenario había talento y ganas, pero también, probablemente, una cierta conciencia de que la conexión no se estaba produciendo.
Haré un ejercicio de abstracción de los elementos para subrayar lo bueno: por ejemplo, las proyecciones antes mencionadas, seleccionadas y montadas con un gusto exquisito. Cuando Arizona Baby interpretan A tale of the west, en la pantalla aparecen ilustres vaqueros del cine americano como James Stewart, Charles Bronson o John Wayne; en cambio, durante la ejecución de Los rumbaleros, que Los Coronas compusieron para un hipotético spaghetti western de Tarantino que ahora tiene visos de hacerse realidad, las imágenes se escoran hacia las incursiones hispano-italianas en el género. Las escenas de La leyenda del indomable resultan idóneas para ilustrar la última canción de la noche, I fought the law. El imaginario visual de la gira Dos bandas y un destino combina sin estridencias a los quinquis de periferia de Eloy de la Iglesia con los vaqueros enamorados de Brokeback mountain.
En lo musical, cuando todos están sobre el escenario, el exuberante estilo surf de Los Coronas se impone(es una pelea desigual, son cinco contra tres…); a cambio, su sonido gana mucho con las voces. Cuando las guitarras eléctricas le arropan, el cantante de Arizona Baby se siente libre para dejar su acústica y ser un poco más intérprete, lo que redunda en beneficio del espectáculo: lástima que anoche no hubiera ni un mísero foco para enfatizarlo.
Un par de temas se cayeron del repertorio previsto y, aún así, el concierto acabó a la una de la madrugada(es posible que el síndrome “Dios, es miércoles y mañana madrugo” tampoco ayudara a que el público entrara en calor). Dos horas y cuarto en las que cupieron todo tipo de versiones, desde Los Brincos hasta Pink Floyd, siempre adaptadas a los estilos de referencia de sus intérpretes. Éstos dan cantidad y calidad, así que no es exactamente culpa suya que esta crónica sea poco entusiasta. Si las circunstancias no lo boicotean, un recital suyo es algo que merece la pena pagar por ver.
(www.rollingstone.es, Opinión muy diferente entre la crónica y los comentarios de la misma)
En un "film" de los Coen
Camuflados bajo unas barbas densas y pobladas y con una cerveza doble malta («doble hostia») bien sujeta, la banda de folk rock, muy cercana al country, se bastó con dos guitarras acústicas y unas percusiones muy básicas (batería de dos bombos, cajón flamenco y poco más) para dar un recital al más puro estilo Johnny Cash, Neil Young o Eagles... en versión española.
El trío liderado por Javi Vielba es fruto de una cultura anglosajona asumida como propia y adaptada a su entorno desde su más tierna infancia. Desde el cine a la literatura pasando por un montón de música. Con esta carta presentación, Arizona Baby cabalgaba por primera vez hasta Tarragona. Están de gira presentando su segundo disco 'Second to none', «el primero que hemos grabado en serio», aseguran. Han teloneado a Mark Knopfler o a Chris Isaak y han llenado salas por toda España en compañía de Los Coronas con su show mano a mano ‘Dos bandas y un destino’.
En Tarragona apenas congregaron a cincuenta personas. Fue un concierto íntimo, pero muy animado, de esos en los que no se puede parar de mover los pies. Con marchas fúnebres bailables, virtuosos solos de guitarra del Señor Marrón y rechinar de espuelas vaqueras. Con ron pero sin el humo de los cigarrillos –cuesta acostumbrase a una sala libre de tabaco–. Tocaron prácticamente todos los temas de su último trabajo: 'Shiralee', 'A tale of the west' o 'Runaway'. Y se atrevieron a experimentar con una versión de 'Wish you were' here de los británicos Pink Floyd.
jueves, 10 de marzo de 2011
Entrevista a Arizona Baby por Cuerdasdeacero.tv
"Constante gozo que se pasa volando"
lunes, 7 de marzo de 2011
Arizona Baby superaron con creces la prueba

Sorpresa mayúscula por parte de ambos grupos por separado.
¿Como puede sonar tanto y tan bien una voz, 2 guitarras acústicas y una percusion? Fli-pan-te. parece que tienen bajo, bateria y todo lo que "cualquier" banda puede tener, pero sólo lo hacen ellos tres... y por supuesto, como no puede faltar, un buen directo, sus años, discos y conciertos lo avalan, si, pero uno es un poco... incrédulo y no se fia de los comentarios ajenos, y siempre prefiero comprobar por mi mismo, es lo mejor, y Arizona Baby superaron con creces la prueba.
Con Los Coronas.... no tenia expectativas ninguna, pero desde los primeros compases del primer tema del concierto me llamaron mucho la atención, bastante, crean una atmósfera increible, te atrapa, y en algún momento me hacían sentir en el lejano oeste, con camisas típicas y gorros vaqueros... Está claro que no hace falta vocalista para hacer buena música, llamar la atención y hacer las cosas como Lennon (para muchos el Dios es Lennon.... yo soy ateo) manda, y la verdad es que si tengo oportunidad de volver a verlos, lo haré, y se lo recomiendo a cualquiera.
Ambas bandas eran complementarias, una tenia bateria que la otra no, una tenian guitarras acusticas y la otra son eléctricas, una tiene vocalista y los coronas... no lo necesitan, así que ¿que hicieron? pues si, juntarse y armar la fiesta padre, y eso fue lo que pasó el otro día en el concierto. Escenario pequeño para 8 personas pero salí encantadísimo de la sala, con una sonrisa enorme de decir "Ha merecido mucho la pena venir solo al concierto".
Aroma a far-west y a cachondeito

Es la segunda vez que esta web se hace eco de esta gira, pero la primera que lo hace tan cerquita de casa. En Ciudad Real, en la flamante y reformada Zahora Magestic, que sorprendió a propios y extraños por su buena acústica en algo a lo que no estamos muy acostumbrados en Ciudad Real, a conciertos que suenen bien. Ni siquiera a que haya conciertos en general y por eso agradecemos desde aquí a la organización de Explosión Local y a la propia sala su esfuerzo por reivindicar la música independiente en nuestra desterrada provincia.
El concierto en sí, para el que no conozca en que consiste el show, es un encuentro entre tres predicadores sureños y cinco vaqueros-surferos que se marcan temazos de sus respectivos repertorios y que también unen sus fuerzas para versionar a gigantes como Pink Floyd con su “Wish You Where Here”, el “Flamenco” de Los Brincos, The Seeds y su “Pushin too hard” o el “Shakin All Over” de Johnny Kid, todo con el característico aroma western marca de la casa. Momentazo también, el del “Runaway” de Del Shannon, donde las chicas presentes en la sala se estremecen, no solo por el sex-appeal de Javi Vacas, si no tambien con esa maravillosa canción que es Runaway.
Todo el espectáculo sonoro va acompañado por unas proyecciones de momento salvajes del espagueti western, peliculas del vaquilla o escenas subiditas de tono de chicas de muy buen ver.
Es todo un espectáculo ver a Javi Vielba, cantante de los Arizona, pillar el micro sin guitarra y hacer de frontman-r´n´r star con Los Coronas cubriéndole las espaldas. Es una gozada ver a Loza, batera de Los Coronas, dando lecciones maestras de cómo tocar, tan aporreable instrumento, con estilo. También se agradece escuchar las idas de olla, made in Fernando Pardo, haciendo de maestro de ceremonias, explicando lo duro que es ser rockero y presentando a la banda y explicando como han ido aprobando cursos a base de tocar canciones de Elvis o la Creendece hasta llegar a 4º de Rock y estar preparados para poder disfrazarse de Kiss.
El Señor Marrón, guitarra de Arizona Baby, también merece mención aparte. Podría ser un auténtico ídolo si su lugar como músico hubiera sido Los Angeles a finales de los 80 o Londres en los 70. Pero es pucelano y para más inri, nacido en este antimusical siglo. Aunque el se ha hecho su huequito en la música derrochando clase y buen hacer.
Por esto y mucho más, no te puedes perder esta gira única de dos bandas claves en la música actual de nuestro país. No te lo pierdas, estés vivo o muerto. ¡ROCK!
(Guillermo Fdez.,
)
viernes, 4 de marzo de 2011
Ocho forajidos del rock



Después se unieron los vallisoletanos y las dos bandas tocaron las versiones de su repertorio, ‘Runaway’ de Del Shannon, ‘Too Drunk To Fuck’ de Dead Kennedys, ‘I Fought The Law’ de The Crickets, ‘Wish you were here’ de Pink Floyd y ‘Supernaut’ de Black Sabbath, con la que el público se emocionó especialmente.
La puesta en escena fue muy vistosa y deleitable pues la música iba acompañada de imágenes cuidadosamente escogidas, sacadas de películas como Perros Callejeros, El Jinete Pálido, Centauros del Desierto, quizá las que más gustaron fueron las del directorRuss Meyer. Además, la indumentaria western de ambas bandas era acorde con su espectáculo. Por un lado, Los Coronas con sus trajes en rojo y negro y sobreros de ala ancha y por otro, los Arizona Baby, con sus trajes de enterrador del lejano oeste. El público se mostró muy entusiasmado en todo momento y el concierto fue un éxito de asistencia.
Destacar el humor de estos vaqueros, que animaron a la concurrencia y nos hicieron sonreír todo el tiempo. Por un lado, Javier Vielba intentaba que los asistentes se integraran en el concierto, animándoles a que fluyeran y olvidasen la crisis; mientras que Fernando Pardo, mucho más suelto en esto de interactuar con el auditorio, nos deleitó con la historia de la banda, no sabemos si real o ficticia, lo que sí está claro que tiene madera de humorista. Todavía dudamos de que iniciaran su andadura a través de un curso por correspondencia o que estudiaran en la Escuela de rock de Boston, ya que Madrid no es una ciudad muy apropiada para el rock. ¡Quizás sean las aguas de Móstoles las que hacen especial a esta banda! Tampoco estamos muy seguros de que su trompetista ucraniano viniera a España para aprender el arte del toreo. Pero de lo que no hay duda es que acertó escogiendo su vocación como músico. Ahora bien, si algo nos gustó de todo lo que Pardo dijo, fue su apoyo a las pequeñas bandas, pues igual que ellos, los inicios son difíciles y necesitan el apoyo del público.
En definitiva, fue un directo enérgico, muy cuidado, dinámico y que pese a sus dos horas y media de duración, mantuvo enganchado al público. Recomendamos el Tour de Dos Bandas y un Destino a todo aquél que tenga la oportunidad de asistir, no les defraudarán. De hecho, éste será un concierto memorable en esta ciudad y esperamos que anime a los más jóvenes a asistir a los próximos eventos musicales que escapen de la órbita de lo comercial.
(Carmen Ormeño y F. Rivas, Gontxo Marlboro (fotos), www.treintayunacanciones.com)