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jueves, 18 de agosto de 2011

Manos, cuerda, cuero y una buena garganta cantando...

¿Se puede hacer más con menos? ¿Más sonidos, mejores canciones, con apenas dos guitarras y una percusión austera? Los cowboys de Valladolid Arizona Baby nos demostraron que sí en un conciertazo en la Cartuja sevillana.


Siempre he pensado que cuando un grupo de música necesita añadir componentes extra a su directo (una tercera guitarra, una segunda batería, un teclista adicional) suele ser que algo no funciona entre sus miembros. Entonces ocurre que llego al escenario del Nocturama y me encuentro sólo dos micrófonos, un taburete redondo y, al otro lado, una insólita percusión formada por una caja (de las de batería), un par de timbales, un pedal con campanitas y otra caja (esta vez flamenca) y me doy cuenta de que puede ser un buen momento para comprobar mi teoría. Llegan ellos, tres tipos raros de barbas espesas, pelos hasta mitad de la espalda, camisas de cuadros rojos y negros y sus botas terminadas en punta, empiezo a dudar si es verdad eso que dicen que vienen de Valladolid o si antes de hacer música eran algo a mitad camioneros o leñadores o filósofos de la vida de entre algún punto entre Virginia y Arkansas.


Pero no. Lo que son es músicos, y sí, son de Valladolid, pero eso es lo que menos importa. Lo importante es la música, y vaya si saben tocar. Después de un frugal saludo atacan sus instrumentos y empiezo a vislumbrar que éste no va a ser un concierto normal. Me parece de verdad increíble que con tan poco elemento (dos guitarras acústicas, una de ellas con cantante y la percusión antes citada) se pueda hacer tanta música. Se necesita ser muy bueno para que con sólo seis manos y una austeridad casi rancia de a lo más-básico-no-se-puede la música surja a borbotones. Para que la caja, flamenca, suene a platos, para que las guitarras hagan olvidar al bajo, para que unos timbales cubanos queden bien entre sabor a desierto, a carreras por las praderas, a hamacas en porches de ranchos en Texas y a viajes en Harley o en trailer por carreteras de polvo y arena. Ritmos de entre country y folk que por algún sitio tienen regusto a indy y que hacen recordar por momentos que los géneros en realidad no existen y que todo lo que es música es música. Y, entre tanta modernidad electrónica que parece estar en todas partes, aquí nos lo encontramos unplugged, sin enchufes, acústos, sin electricidad ni efectos. Sólo manos, cuerda y cuero, y una buena garganta cantando.


Poco a poco van apareciendo los temas de sus dos álbumes, quizá más del del último que del primero. Canciones de corte muy country como The Truth, baladas de rock americano

como Runaway, rumbas fronterizas (A Tale of the West) y otras que van de la tranquilidad a lo salvaje, van desfilando por un escenario en el que a pesar del calor la intensidad no decae. La sorpresa de la noche llega cuando versionan a Kraftwerk, sí, los abuelos del kraut electrónico, y lo hacen con rigurisad acústica, sin bajarse de los mismos elementos con los que hacen todo el concierto pero con una calidad que impresiona. Por desgracia parte del público parecía desconectado y más atento a cervezas y conversaciones estivas, pero la magia del grupo acaba por subirles al carro y ya en la zona de bises se puede decir que nos obligan, a base de carisma y buen rollo, a corear el Shiralee, su canción de más éxito, y a aplaudir sin compasión y terminar piendo otra.


Porque este trío tan sencillo (en apariencia) tienen una capacidad instrumental, un arte, una contundencia y una fuerte personalidad que hace que sus conciertos, tan simples, sean toda una experiencia.


(Ignacio Moreno Flores http://www.musiqueando.com)

viernes, 11 de marzo de 2011

En un "film" de los Coen

Como recién salidos de una película del oeste de los oscarizados hermanos Coen, con una marcada estética yanqui y un acento sureño del mismísimo corazón de Texas, los vallisoletanos Arizona Baby convirtieron la Sala Zero de Tarragona en un saloon de los recurrentes spaghetti western de la década de los 70. Sólo faltaron las bailarinas de cancán.

Camuflados bajo unas barbas densas y pobladas y con una cerveza doble malta («doble hostia») bien sujeta, la banda de folk rock, muy cercana al country, se bastó con dos guitarras acústicas y unas percusiones muy básicas (batería de dos bombos, cajón flamenco y poco más) para dar un recital al más puro estilo Johnny Cash, Neil Young o Eagles... en versión española.

El trío liderado por Javi Vielba es fruto de una cultura anglosajona asumida como propia y adaptada a su entorno desde su más tierna infancia. Desde el cine a la literatura pasando por un montón de música. Con esta carta presentación, Arizona Baby cabalgaba por primera vez hasta Tarragona. Están de gira presentando su segundo disco 'Second to none', «el primero que hemos grabado en serio», aseguran. Han teloneado a Mark Knopfler o a Chris Isaak y han llenado salas por toda España en compañía de Los Coronas con su show mano a mano ‘Dos bandas y un destino’.

En Tarragona apenas congregaron a cincuenta personas. Fue un concierto íntimo, pero muy animado, de esos en los que no se puede parar de mover los pies. Con marchas fúnebres bailables, virtuosos solos de guitarra del Señor Marrón y rechinar de espuelas vaqueras. Con ron pero sin el humo de los cigarrillos –cuesta acostumbrase a una sala libre de tabaco–. Tocaron prácticamente todos los temas de su último trabajo: 'Shiralee', 'A tale of the west' o 'Runaway'. Y se atrevieron a experimentar con una versión de 'Wish you were' here de los británicos Pink Floyd.

(Javier Díaz Plaza, www.rockdelaurbe.com)

miércoles, 2 de marzo de 2011

Rock acústico semidesenchufado

Por fin, sin “movida” -hartos de tanto recuerdo ochentero en todos los medios-, aterrizaron en el Atómiko café de Ávila Arizona Baby, los forajidos de pucela, con sus pelos y sus barbas y con su rock acústico semidesenchufado, esta vez solos, sin Los Coronas, con sus dos guitarras y su mínima percusión.

Así se presentaron y así nos hicieron vibran en un concierto potente en el que tocaron los temas de su disco Second To None con el que llevan casi dos años rodando de concierto en concierto y con el que se han recorrido unos cuantos kilmetros por toda la geografía nacional. Con buena cuenta de ello nos hicieron disfrutar con temas como The Truth, Ouch! o A tale Of The West, seguidos como si se tratara de un bar de carretera en la mismísima Ruta 66 después de haber tragado kilómetros de aire seco y polvoriento.

También cayó algún tema de esa magnífica gira que se están marcando con Los Coronas en Dos Bandas y un Destino Tour, como la versión del clásico del Pink Floyd Wish You Were Here.

Algo más de una hora nos tuvieron enganchados a su forma de hacer directos y a su forma de entender el rock, gracias Arizona por sacarnos del aburrido panorama musical al que nos tienen acostumbrados tantas emisoras nacionales.

Terminaron con un gran Shiralee coreado por toda la sala, “es la que cuenta, esta es la buena“, que puso la guinda al pastel ofrecido por “el señor Marrón” & Cia.

(music-jungle.com)

domingo, 29 de agosto de 2010

"Un discazo como la copa de un pino..."

Bueno, ya tenemos aquí la canícula estival, y con ella las ganas de un poco de encefalograma plano. Además, estos tiempos son extremadamente propicios para que, en ese pueblo al lado del que veraneas, que no llega ni a 500 habitantes, se monte un macrofestival con lo más granado del pop indie, el rock progresivo, o lo que toque. La gente abandona la ciudad, y parece que la música también.

Si me lo permite el lector de SubNoise.es, quisiera jugar a un pequeño juego con él. Para ello va a tener que usar su imaginación, asi que el esfuerzo no es tan grande (no le he pedido que levante una piedra de 300 kilos cual Iñaki Perurena). El juego es el siguiente: ponga en su reproductor favorito el disco de Arizona Baby, “Second to None”, y deje volar la imaginación… ¿A dónde le he llevado? En mi caso, este disco me transportó al desierto de Tabernas en Almería, ese escenario semiabandonado de películas, que vivió su época dorada con el spaghetti western (recuerden, amables lectores, que allí se rodó la mítica “La muerte tenía un precio”). Y eso que Arizona Baby son de un poco más lejos… ¿Tal vez Kentucky? Pues no, Valladolid.

Arizona Baby (si, la película de Nicolas Cage) se formó en 2003, y está compuesta por Javier Vielba (voz), Rubén Marrón (guitarra) y Marcos Úbeda (rítmica). Autoeditaron su primer LP “Songs to Sing Along” en 2005, pero no fue hasta 2009 cuando Subterfuge apostó por ellos (tras grabar “Standing in the Way of Control” de Gossip, canción que grabaron junto a L.A. ese año para celebrar el Día de la Música) y sacó “Second to none”, su segundo disco (el que nos ocupa) que ha sido toda una revelación este verano (han llegado a telonear a Mark Knopfler). Arizona Baby suena a country, a psicodelia, a oeste americano sin salir de Castilla. Su sonido sorprende y (aviso) mejora cada vez que lo escuchas. Y “Second to None” es un discazo como la copa de un pino…

Comienza el viaje con “Shiralee”, canción que te invita a calzarte tus botas de piel de cocodrilo con espuelas y bailar hasta dejarte los tacones en la arena, para continuar con “The Truth”, en esa misma línea de influencia de country (o folk americano, como prefiera el lector). Tras el arranque, paramos un poquito con “Ouch” y “Runaway”, que son el perfecto preludio para otro de los temas del album “A Tale Of The West”, donde se atreven con una rumba (si, lo han oído bien). “Ballad of A.” y “Getaway” son otras de esas historias que hablan de huida, pintadas con una psicodelia que acaba envolviéndote. Y con “Dirge” dan paso a un cambio de tercio, la letra se moderniza y habla sobre el siglo XX, con un ritmo donde se aprecia mayor influencia pop. Finalmente, “Muddy River” es pop sesentero puro, distorsión, y sonido sucio; y “X’ed Out” y “Mindful of Thoughts”, el colofón del disco y el final perfecto para el viaje.

Un disco que, además, en directo suena muchisimo mejor. Creo que estamos ante una de las bandas el panorama indie que más darán que hablar este verano. Así que ya sólo me queda decir: “You better watch your back: allí estaré”




Puntuación: 8/10
Lo mejor: La apuesta. Que un grupo nacional se atreva con el folk americano y salga bien parado no resultaba fácil a priori. Y ha resultado.
Lo peor: Que con tantos ojos encima se agoten antes siquera de empezar.

(Maguado, www.subnoise.es)

miércoles, 4 de agosto de 2010

"Son unos jefes. Punto final."

Dentro de la programación de conciertos gratuitos realizados en la Plaza Porticada con motivo de la Semana Grande de Santander, había un evento que sin duda nos llamaba la atención por encima de los demás. Arizona Baby nos visitaba de nuevo, tras su grandioso paso por el CuVa, para recordarnos por qué les tenemos en un altar. Los vallisoletanos son una rara avis en el panorama nacional, su propuesta de rock acústico y polvoriento va sobrada de credibilidad y es en sus directos donde se le saca todo el jugo.
Para nuestro gozo, el show contó con algunas novedades y modificaciones con respescto al visto hace unos meses, pero con los temazos del "Second To None" presentes, por supuesto. Abrieron con 'Sunday', uno de sus temas más densos. A continuación fueron cayendo las ya conocidas 'The truth', 'Ouch!', 'Dirge'... no tienen ni una mala, lo cual unido a su carisma y entrega en el escenario les convierte en una apuesta segura. Rubén Arizona se dejó los dedos y alguna cuerda de la guitarra en medio de su exhibición, lo cual se dice que es síntoma de buen concierto. Es una locura verle como mueve las pelanas mientras se marca unos solos espectaculares como el de 'A Tale Of The West'. Hermo Arizona nos sorprendió utilizando una washboard o tabla de lavar, instruento sureño y redneck donde los haya, que vino a ampliar su variado repertorio a la percusión. De Javi Arizona ya está todo dicho, es un frontman ejemplar que sabe llevar al público a su terreno, te mete en ambiente y además es que, como sus dos compañeros, no falla en ninguna canción.
En los bises nos dejaron otros dos momentazos. El que todos esperábamos, su hit más reconocible y cantado, 'Shiralee'. Ya podemos considerarlo un clásicazo de la banda. En su último tema empezaron a sonar unas notas que hicieron que todo fan de los Doors afinara el oido: era la intro de 'The End', la mejor forma posible de acabar su actuación, aunque obviamente omitieron la parte más escabrosa de la letra (que podía haber niños delante y hoy en dia saben mucho inglés desde muy crios). En definitiva, los Arizona estuvieron a la altura de las espectativas y será un placer volver a verles cuantas veces haga falta. Son unos jefes. Punto final.
(themusicall.blogspot.com)

viernes, 28 de mayo de 2010

Proscritos más peligrosos de la historia

Desierto de Chihuahua, a 1 día a caballo del río Pecos, 44º grados al sol, 3 tipos son rodeados por un gran grupo organizado de cazadores de recompensas. Los coyotes no andan lejos, huelen la tragedia...

Estados Unidos aún siendo el país más poderoso del planeta, sus estandartes culturales son muy jóvenes, flanqueados principalmente por la amalgama cultural de sus antepasados colonizadores (y también nativos, pero a esos se les han cargado prácticamente). Realmente están acostumbrados a copiar algo, a invertir mas pasta y volverlo a venderlo otra vez (en el cine se ve muy claro). Pues para una de las pocas cosas autenticas que tenían y que siempre había identificado al nuevo continente con exclusividad, el Lejano Oeste, van tres barbudos pucelanos y se convierten en la puta esencia del desierto de Chihuahua.



Tras su primer disco Songs to Sing Along (2005), Arizona Baby se ha consagrado absolutamente (a tiros, que cojones) con Second to None (2009). Te retan a un duelo al sol, se beben 200 zarzaparrillas y se van a buscar oro, mientras sortean a las serpientes de cascabel, peligrosas como ellas solas, con su terrible picadura mortal.
Javi (voz principal y guitarra), Rubén (guitarra) y Marcos (coros y percusión) son la fusión perfecta, cada uno único y esencial, aportando lo máximo y obligándose recíprocamente a llevar hasta el límite sus habilidades musicales.

Solo puedo decir que la vida es asquerosamente justa. Y aun siendo los proscritos más peligrosos de la historia, han ganado este duelo fácilmente, aunque vayan sin perdón por la vida. Tienen derecho a cabalgar de manera furiosa y salvaje por la pradera y a levantar la mayor columna de polvo posible. Cuando te des cuenta, su silueta se perderá en el horizonte y tú te estarás dejando crecer la barba.



(Huracán Ramírez, lagartoon.blogspot.com)

domingo, 23 de mayo de 2010

"Nosotros sólo movimos el culo para tocar"

Hace unas semanas tocaron en Madrid. Congregaron a 4.000 personas. El sábado, su actuación será en La Calleja la Ciega y si llegan al centenar, los organizadores se dan por satisfechos. Es lo que tiene tocar en ciudades pequeñas con una incipiente escena musical, aunque a los chicos de Arizona Baby les da lo mismo. A pesar de que las críticas dicen que «lo hacen mucho más que bien», ellos -cuentan- son «unos escépticos» que siempre se lo han trabajado sin quejas. No siempre pasa lo mismo.

-Son de Valladolid. ¿Cómo es el ambiente musical de la ciudad?

-Siempre hubo buen ambiente musical. Lo que pasa es que no se conoce mucho fuera del ámbito local. Desde los 15 años llevamos tocando en varias bandas al mismo tiempo, hemos currado y no nos hemos quedado en el local quejándonos de que el Ayuntamiento no ayuda a los grupos y el público no va a los conciertos. Movimos el culo para tocar, tocar y tocar.

-En Oviedo también pasa. Hay conciertos con poco público, puede que ocurra en el suyo...
-Ocurre en todas partes y la tendencia va a más. La gente se queda en los locales lloriqueando y esperando a que alguien vaya a sacarles las castañas del fuego. Hay que salir a tocar, nosotros vamos a seguir haciendo música sí o sí . No nos importa que vaya poca gente. En ese sentido, Arizona Baby es atípico. No nos parecemos ni en el sonido ni en la filosofía a otros grupos.

-¿Cual es esa filosofía?
-No creo que se nos pueda meter el saco de una escena concreta. Hemos ido por libre y no nos fiamos de los estereotipos. Vengan 30, 300 o 3.000 personas vamos a hacer un buen concierto y a enseñar de qué va nuestra historia.

-¿Cual es esa filosofía?
-Somos un grupo de rock independiente, estamos en un compañía independiente y desde el principio nos autogestionamos todo. Lo que pasa es que si nos buscas en 'Spotify' aparecen como artistas relacionados La Casa Azul, La Habitación Roja o Los Planetas, y despista, porque sonamos más The Doors o Johnny Cash. O a Pony Bavo o Los Coronas, de España. Son bandas que tienen su personalidad, con música de calidad y pasando de las modas. Es lo que intentamos.

-Pero, aunque no les guste les asocian con el 'indie', ¿cómo definiría esta escena?
-Nadie sabe lo que es. El 'indie' es una cosa ambigua. Viene de independiente y el rock independiente lleva funcionando desde que la música es música. Ahora se ha empezado a usar como término musical, como algo que es pop o música más experimental o mezcla de melodías y experimentación. No lo sé. Nosotros hacemos lo que nos sale de forma natural, sin etiquetas.

-No obstante, los mismos que les ponen esas etiquetas también les han encumbrado con muy buenas críticas...
-Las buenas críticas las tomamos con agrado y te animan a seguir, pero siempre hay críticas que te tomas más en serio que otras independientemente de que sean buenas o malas. O una buena crítica mal enfocada o una palmadita en la espalda innecesaria no nos hacen falta. Somos escépticos y seguiremos haciendo lo nuestro.

-Y no les va mal, cinco años y dos discos. ¿Cómo ha sido la evolución de su trabajo?
-El formato sigue siendo el mismo, la instrumentación es la misma. A lo mejor algunos arreglos van más en concordancia con el tema de las canciones. El primer disco, 'Sones to sing alone', es más de amor y desamor, más inocente y espontáneo. El nuevo, 'Second to one', es más irónico, oscuro y cinematográfico. De todas formas, en los conciertos cambiamos las canciones, las mezclamos con versiones, las enlazamos... Así los temas respiran.

(Idoya Rey, elcomerciodigital.com)

lunes, 17 de mayo de 2010

Estallido de rock americano

Se presentaba Arizona Baby con formato de trío, cantante de frondoso pelo y formación en línea en la que el único en pie era de nuevo el cantante. Foto extraña para comenzar para los que no les conociesen, que quizás no se imaginaban el estallido de rock americano que traían los de Valladolid. Tenía muy buenas referencias de su directo y cumplieron con creces, con el rock de influencia totalmente americana, que te transportaba a golpe de guitarra a una taberna de Western. Con un sonido sorprendente para el formato acústico del grupo, se metieron al público en el bolsillo desde el comienzo de su concierto, que combinando una música que animaba impecablemente a acompañarles con un baile y una puesta en escena divertida (principalmente por su frontman, Javi, ya que tanto el batería como el guitarrista le acompañan estando sentados).
Un sonido que apuesta por absorber las influencias tradicionales, batirlas y sacarlas sin mayores modificaciones ni modernizaciones, con un resultado de un directo brutal que suena a country o americana y podría venir perfectamente de Estados Unidos, pero viene de Valladolid. Prometieron pasar pronto por alguna sala de la ciudad, y espero que sea más pronto que tarde.

Para destacar algún tema, Shiralee sonó genial en directo (igual que hace en la grabación), y “A tale of the West” o “The truth” crecen en directo sonando salvajes. Muy recomendables.


(Adrián Moreno, Pistaoculta.com)

jueves, 6 de mayo de 2010

"En nuestros conciertos se suda, y mucho."

"Nuestro proyecto no se basa en un formato, sino en canciones.

Somos un grupo eléctrico en esencia".

Elegido como el grupo revelación de la posada temporada, los pucelanos de ARIZONA BABY están recogiendo lo invertido en varios años y en otras bandas; lo curioso es que el trío es conocido y reconocible porque en ellos energía y alto voltaje no es lo opuesto de sonido acústico. En 'Second To None', se mezclan en perfecta armonía rock and roll, country, folk, rock duro, la música del fronterizo desierto y las bandas sonoras de John Ford. Estarán hoy jueves 6 a las 21h en el Planta Baja de Granada.

- Oyéndoles uno se imagina los campos yermos de Soria o Los Monegros... ¿que paisajes mentales les inspiran?

- Mentales y no mentales, casi cualquier paisaje con sus peculiaridades. Está claro que la aridez del paisaje castellano nos ha predispuesto a abrazar otros paisajes, también sonoros.

- Valladolid parece alejado de las rutas oficiales del pop y el rock, desde Celtas Cortos y Fallen Idols... pónganos un poco al día por favor.

- Fallen Idols... qué gran banda. Ahora, aparte de nosotros hay otros proyectos fantásticos de variado pelaje, desde The Royal Suite a Garú pasando por Dehra Dun, Ángel Román, Harla Horror, Hula Baby... y sólo hablamos de pop-rock. Échale un vistazo al cartel del festival Sonorama 2010 y verás que hay 6 grupos vallisoletanos. Hay mucha música de gran calidad en Valladolid. La ciudad atraviesa un momento histórico.

- Supongo que se le relaciona por cercanía con los Fleet Foxes, pero rebuscando más cerca aparecen los discos de Tilburi (años 70) y el mítico vinilo de Milan & Bibilioni (años 80) ¿conocen esas joyas hispanas de rock acústico?

- La verdad es que no conocemos esos discos que citas, no. La poca música española con la que hemos crecido, clásicos como Leño aparte, se ubicaría más en los 90 y en contextos musicales principalmente eléctricos.

- Aquí en el Sur, cuando se juntan en un piso dos guitarrista de palo y alguien haciendo ritmo salen bule-rumbas ¿cómo salió lo suyo?

- De forma parecida, sacando las guitarras en casas de amigos, en bares a puerta cerrada hasta la madrugada, tocando por la calle... Hemos ido paso a paso, canción a canción.

- Por ustedes que Edison inventara la grabación microsurco bien, pero que inventara la electricidad les da igual ¿no?

- Nuestro proyecto no se basa en un formato, sino en canciones. Somos un grupo eléctrico en esencia, esa ha sido siempre nuestra actitud.

- Hace poco pasaron por aquí Giant Sand "reviviendo" el 'At San Quentin' de Johnny Cash... ¿hubiesen matado por hacerlo? ¿Cuál se piden para ustedes?

- Nadie nos quita de poder hacerlo. En todo caso, yo siempre he sido más de Folsom.

- Un grupo de Granada, ChinYi, cantan en "chinyinés", su propio idioma, y nadie les pregunta el por qué ¿les dan mucho la tabarra con lo del español?

- Y hay más casos: Magma, Penelope Trip... Si un idioma inventado cumple su función expresiva, me parece perfecto. Me gusta tratar la voz como instrumento, aunque las letras, en nuestro caso concreto, tienen su peso.

- Leo que en Madrid fueron ya miles y miles de almas a su concierto... ¡Les va a salir tendinitis de aporrear tan fuerte las guitarras!

- Y nos vamos a arruinar comprando cuerdas de repuesto: le pegamos muy fuerte, es verdad. En Madrid fue impresionante, con la plaza de La Luna abarrotada.

- ¿Pierden algo Arizona Baby a partir de, pongamos, quince metros del escenario?

- Igual no te llega el sudor. En nuestros conciertos se suda, y mucho.

- ¿A las eléctricas les echan tres en uno para que no se oxiden o algún día... Quizás...?

- Yo sigo tocando mi Epiphone Casino enchufada a mi ampli Pignose todos los días. De hecho compuse la mayoría de canciones para 'Second to None' con esa guitarra eléctrica y ese ampli, en el patio de mi antigua casa en Londres.

- Vuelven a Granada, ¿qué esperan del célebre ambiente musical de la ciudad?

- Tocamos en la sala Sugarpop hace como un año. Estará bien poder saludar a algún músico local, siempre es divertido.


(Juan Jesús García, buscamusica.es)

martes, 4 de mayo de 2010

Somos Arizona Baby, ¡Y vosotros también!

Casi noventa minutos duró el concierto de Arizona Baby en Valencia. En todo ese tiempo, los vallisoletanos, hijos secretos de Lee van Cleef, desgranaron su rock fronterizo de acantilados y serpientes de cascabel con el que lograron voltear una noche difícil.

Antes, el primer traspiés: los tesoneros anunciados, Southill, no pudieron comparecer. En su lugar, un dúo que en realidad es cuarteto se subió al escenario. Los valencianos Relevo de Plata, título perfecto para la ocasión, salvaron la papeleta aceptablemente y calentaron los motores del respetable, que acabó aporreando el "long lonely, lonely, lonely, lonely, lonely time" de Robert Plant en "Rock and roll".

No se acabó el mal fario con Arizona Baby. Se dejó ver incluso antes de empezar: acople mordoriano o mordorita, que llegaría a decir el propio Vielba, de cabeza casi todo el concierto con el sonido que lanzaba su Gibson a través del baffle que tenía a sus pies. Y, para colmo, fuera llovía. ¿Algo más? Una rotura de cuerdas (eso sí, solventada en tiempo récord). Sin embargo, bastó esa intro de carreras en pijama y camperas por el rancho que tiene "The truth" para catapultar el concierto.

La banda se vino arriba (geniales en todo momento Marcos y Rubén), y el setlist no le falló. Tres de los temas más vibrantes de Second to None salieron al rescate con la velocidad con la que una bala sale del cañón del Colt en un duelo al atardecer. "A tale of the west" (con preámbulo desértico), "Runaway" y "Ouch!" terminaron de voltear el sino de aquella noche. Vielba debió de intuir que aquella noche la iba a tener que levantar con sudor y sangre, y lo hizo; él lo llamará bailar, pero yo sólo veía una danza de la lluvia en toda regla. Además, juraría haber visto un par de apaches al principio de la noche…

El ritual fue tan bien que ni siquiera tuvieron que hacer el clásico juego previo del bis. En el mismo final de la espectacular "X´ed out" con la que se iba a cerrar la parte gruesa del concierto, Javier rompió una cuerda. Decidió apañarlo allí mismo, delante de un público que no tenía muy claro lo de pedir que volviera la banda cuando de hecho no se había ido. Ese aura de vendedor ambulante de brebajes milagrosos salió a relucir y lo puso fácil pidiendo "ruido" para "Shiralee", otro de los momentos álgidos en los que quedó patente la función salvadora de una frase en castellano en medio de una canción en el idioma de Shakespeare; el "¡allí estaré!" certificó la comunión definitiva entre la banda y el público. Tras esta conexión mística, "Muddy river" y un final explosivo con la "Lucille" de Little Richard, tras la que Vielba dijo aquello de "¡Somos Arizona Baby! ¡Y vosotros también!".



(jorge Salas, Muzicalia.com)

lunes, 3 de mayo de 2010

Página 5 de fotos

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miércoles, 7 de abril de 2010

Video y letra de A Tale Of The West



Nobody in the street, just an empty ghost town
Twelve on the clock, there are no kids playing games
Peering in the saloon, you could smell fear around
Shhh..."don’t speak, little bitch, that’s The Man With No Name"

Grandfather’s gone, kids are in bed, shaking they stare at the roof
There is a drone of mutters and sobs, coming from women alone

BANG BANG, BANG BANG!
There’s a blast in the air
RUN RUN, RUN RUN!
A horse down the line
BANG BANG, BANG BANG!
He now thinks of her
RUN RUN, RUN RUN!
Leave all this behind

The stranger becomes a mark on the grip of the gun
The Man With No Name taps along to a Mexican song
He gets to the bar, gets everyone one more round
Dust on the glass, girls sing and dance, nobody noticed him go

Sun on his face, a shadow ahead, he seems to know what to do
Five grand per head, a ticket to Hell, "kiss life goodbye my dear son!"

BANG BANG, BANG BANG!
There’s a blast in the air
RUN RUN, RUN RUN!
A horse down the line
BANG BANG, BANG BANG!
He now thinks of her
RUN RUN, RUN RUN!
Leave all this behind

(Solo)

There goes the man, there goes the man,
there goes The Man With No Name
You better not, you better not,
you better not play his game
There goes the man, there goes the man,
there goes The Man With No Name
You better not, you better not,
you better not play his game

sábado, 3 de abril de 2010

Bienvenidos al mundo de los predicadores

Lo mío con Arizona Baby fue amor a primera vista. Desde la primera vez que les vi en directo, en noviembre del año pasado, he estado esperando este disco como ningún otro. Después de ese concierto les abordé y me compré Songs to Sing Along, que aunque calmó mi ansia por volver a oírles, no hacía justicia a lo que acababa de ver. Entonces los Arizona se encontraban moviendo su segundo disco. Ha pasado casi un año, pero la espera ha merecido la pena.

Arizona Baby tocaron en El Búho Real. Allí nos desplazamos la crew de Mordor Sonoro con el doble propósito de entrevistarles y ver el concierto. Al final ni lo uno ni lo otro. Para el concierto estaba todo vendido y la entrevista la tuvimos que aplazar a diciembre, por falta de tiempo. No fue del todo tiempo perdido, ya que les pude comprar Second to None, un disco que ya me sabía casi de memoria de tantas veces que lo he escuchado en mi mp3.

«Shiralee» abre el disco y, con él, la caja de Pandora. Imposible resistirse. Recuerdo perfectamente lo mucho que me gustó esta canción la primera vez que la escuché, cuando Arizona Baby tocaron de teloneros de Diamond Dogs en El Sol (concierto que reseñamos en Mordor Sonoro). La guitarra hipnótica de Javi (¿una de 12 cuerdas, quizá?) y las percusiones de Marcos toman el ferrocarril de las 8:30 y se lanzan hacia adelante como un huracán. Entonces es cuando entra en juego Rubén, el tercero en discordia, echando vapor a través de sus seis cuerdas, dibujando volutas de humo blanco con su slide mientras la locomotora acelera.


«Shiralee». Vigila tu espalda, allí estaré.

Cuando esta canción termina ya estás atrapado en el universo de Arizona Baby. Un universo poblado por personajes guiados por una ética en blanco y negro, donde no existe el término medio. Un universo en el que las canciones pasan unas tras otras como fotos en sepia, impregnadas por la melancolía y nostalgia que desprende lo antiguo. Canciones que hablan de personajes, parafraseando a J. I. Lapido, de otro tiempo y de otro lugar y que, como ya han dicho muchos, podrían ser la banda sonora de cualquier road movie, actual o de época.

«A Tale of the West» es la primera canción que escuché en la radio. Las guitarras empiezan a dibujar melodías antes de que la palabra reggaetón se cuele en tu cabeza. Dejas volar a la imaginación para paladear una historia del Oeste americano, con un héroe que parece sacado de Sin perdón o El jinete pálido. Pero donde debería ver zarzas rodando y construcciones de madera, veo campos de cítricos, aloes de 50 metros y casas blanqueadas por capas de cal; cuando el polvo debería estar saturando mis fosas nasales, huelo una suave brisa proveniente del mar. Y es que «A Tale of the West» tiene un profundo aroma a Mediterráneo, gracias a la calidez de la guitarra de Rubén, que funde el sonido californiano con el flamenco, aspecto acentuado por el palmeo que acompaña a los últimos versos.


«A Tale of the West»

La propia portada del disco, que presenta un dibujo de María de Jesus de Ágreda evangelizando a los indios de México (obra de Mario Feal), nos induce ya a entrar en el mundo que Arizona Baby han creado a su alrededor. Una mística castellana con los indígenas del nuevo mundo ejemplifica cómo Javi, Rubén y Marcos han sabido adaptar un imaginario foráneo a su universo de fantasía. «Nuestro estado de Arizona no existe en el mapa. Todo lo idealizas, te inventas tu blues, te inventas tu country y te inventas tu rumba», comentaba Javi en una entrevista que les hicimos hace unos meses. Su universo es el mundo de los predicadores, pistoleros y truhanes de la meseta castellana. «¿Qué música asocias al Oeste? No asocias al irandés borracho con el violín dando patadas al suelo. Asocias a Ennio Morricone [...] y lo ha hecho un italiano en Almería». Si un italiano redefinió la música del oeste, ¿porqué no intentarlo tú mismo?


«Ouch!» de Second to None. Atención a las inspiradas percusiones de Marcos, acompañadas por el toque de Rubén con la guitarra solista.

Conseguir un universo propio no es sencillo. El artwork del disco, las hebillas, las plumas en el pelo, la actitud que Arizona Baby proyectan en escena son fundamentales. Pero no es sólo la imagen. Ese universo propio se teje con canciones majestuosas, gracias a lo evocador de las melodías y a los sugerentes arreglos que las decoran y definen. «X'd Out» evoca el desierto, cactos y serpientes de cascabel. El calor, asfixiante, no te deja ver; estás perdido y te dejas caer. De repente notas algo. El líquido se derrama por tu garganta y bebes con avidez. Entonces notas el amargor, el sabor del peyote pegándose al paladar. Ahora puedes oír los cánticos y ver al chamán. Ves su cara, vaporosa, surcada por arrugas que el tiempo ha esculpido con paciencia; oyes sus cánticos, irreales, invocando a los ancestros y guiándote a través del camino de los muertos. El viaje ha terminado.


«X'd Out», con el tema extra de regalo.

Bienvenidos al mundo de los predicadores de la meseta castellana. Bienvenidos a Second to None.

(Joven Frodo, recordcollectorsareassholes.blogspot.com)

jueves, 1 de abril de 2010

Arizona Baby, camino de dar el pelotazo

Los vallisoletanos han pasado, en tiempo récord, de ser conocidos únicamente por aquellos que compraron su primer disco, prácticamente solo se vendía en sus conciertos, a figurar en todos lados. Y cuando digo en todos lados es en todos. Imaginen mi sorpresa cuando los veo entrevistados en El Dominical de El Periódico de Catalunya. Uno de los peores suplementos que se publican, con un aire de diseño y modernez que tumba y unas estúpidas pretensiones de crear tendencias que provocan hilaridad en la mayoría de ocasiones. Casi me atraganto con las aceitunas del vermú al verlos allí...Puede que vayan camino de dar el pelotazo entre los ambientes advenedizos que, no nos engañenos, son los hacen que un grupo de este tipo cruce según que fronteras. Además tienen a su favor el auge de la escena new folk que está ganando espacio y conviertiéndose en la sucesora del "americana". Olé sus huevos si logran dar el salto. El trío atesora méritos suficientes para ello. Componen canciones estupendas, con «Shiralee» a la cabeza, donde cruzan las influencias propias de su generación, el grunge, la fuerza del hard, con otras que han ido absorbiendo por el camino como el folk y el country. Una propuesta acústica, dos guitarras y percusión, pero plena de fuerza, que va calando lentamente hasta que, sin darte cuenta, comprobarás como Second To None, así se llama su segundo y último compacto, acaba por instalarse durante mucho tiempo en tu reproductor.

(Manel, corazonderockroll.blogspot.com)