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lunes, 11 de abril de 2011

El polvo se levantaba por momentos...

Llegaron las 0:00, y el escenario 2 se iba convirtiendo en desierto, ululaba el viento que cerraba ventanas con aire desabrido. El polvo se levantaba por momentos, se acercaba el motivo fundamental de nuestra visita.

El primer varapalo, la inclusión en el escenario menor. Nada a la altura del espectáculo, simple, pero eficaz, predicando su voz con furia y rabia bañados en bourbon. Jack Daniel's!!! Qué poco acierto que lo más representativo y evocador de esa cultura tan westerniana (si se me permite) quedase relegado a un segundo plano. No por los miles de personas que se arremolinaron alrededor del escenario, no por la plenitud de sonido de dos acústicas y una percusión, no por el fervor y la entrega de Arizona Baby en el escenario.

Después de haberlos visto con un gran sabor de boca en la Mercè, me las prometía todavía más felices en su segunda entrega. De ese lado del escenario, de arriba, la total admiración y el reconocimiento al trabajo bien hecho, e incluso mejor rodado. Sublime interpretación, admirable talento, el lejano far-west pucelano sonó quizás más Manowar (Javi Arizona dixit) que la anterior ocasión, pero las proclamas de la verdad en forma de riffs punteados, ritmos atrayentes y derroche, en conclusión, de energia y talento, mitigaban cualquier sonido más pesado y menos armonioso. Son grandes, y lo demuestran a pesar de las adversidades que, imagino, hicieron que sólo obsequiaran al respetable con poco más de media hora de gritos salvajes y polvorientos.

Sólo espero que vuelvan, por la puerta grande, demostrando que el trato dispensado a, probablemente, uno de los grupos emergentes del panorama nacional con más proyección, fue un desacierto en la dirección del Festival.

Y claro. Allí estaré!!

lunes, 19 de abril de 2010

Barbudos y melenudos

Arizona venían el sábado a presentar su segundo disco después de labrarse un nombre en Londrés y ser apadrinados durante un tiempo por Radio 3 y Chema Rey.Venían dispuestos a afirmar todas espectativas que de sus directos se tenían y vaya que lo hicieron. Barbudos y melenudos aparecieron encima del escenario con su fórmula tan directa y básica como arrolladora. Dos guitarras acústicas y un sencillo set de percusión formado por dos bongos una caja y un cajón flamenco. Con tan poco hacen muchísimo. Arizona Baby son rock, country ,folk, psicodelia y todo eso junto y evolucionado. Y eso es lo que vimos en el escenario, sorprende el virtuosismo de los músicos destancando Rubén a los solos de guitarra pero sin desmerecer a la percusión. Aunque sin duda lo que más me llamó la atención fue la locuacidad del cantante, todo un jefe de pista de una freak parade, un tío con bastante carisma que no paró de dirijirse al público, animar , brindar… y que además canta con la misma fuerza y el mismo tono que en el disco, y todo eso con toda la cara cubierta de pelo. Curioso.
Pese a los habituales problemas técnicos de la sala wah wah hicieron un conciertazo, entregado, intenso, que dejó en el camino 2 cuerdas de guitarra rotas. Repasaron casi todos los temas de su segundo disco y alguno del primero, pero sin duda los temas más cantados fueron The truth, ouch, getaway, temazos que de tan buenos tapan un poco al resto, pero que en directo ganan…. En los bises como no podía ser de otra manera el temazo del disco Shiralee que hizo hacer bailar a todo el público antes del colofón con una magnífica versión de Lucille que popularizó Little Richards. Puro Rock and roll y diversión, a ver si hay suerte y volvemos a verlos en Benicassim.

(Antoñita la Fantástica, Alababarada.com)

miércoles, 14 de abril de 2010

Por encima de toda etiqueta, son Rock & Roll


Desde que empieza el espectáculo una extraña sensación se apodera de ti,
un déjà vu golpea la puerta de tu cabeza para anunciarte que todo lo que oyes y sientes te es tan familiar que se diría que ya lo has escuchado antes. Pero de eso nada amigo, todo forma parte del ritual que Arizona Baby tiene preparado para el directo. Como chamanes del desierto te traen el espíritu más puro del Rock resucitándolo sobre el escenario, tal y como ocurrió en Algeciras, un pueblo fantasma que revivió con la llegada de estos tres forasteros del oeste del Pisuerga dispuestos a desenfundar sus guitarras y disparar hasta el último riff que les queda en la recámara.

Survive fue el tema con el que abrieron el espectáculo, y una de las poquitas canciones elegidas de entre su primer trabajo (Songs To Sing Along) para el show. Ni que decir tiene que estos temas cobraron más vida de cara al público que en el disco, gracias a que se contagian de toda la rabia y la consistencia que el trio desprende, lo que les confiere, sin duda, otro carácter mucho más maduro en contraste con una grabación que siempre se me antojó débil en cuanto a punch se refiere. Así pues, canciones de este primer trabajo lograron desatar la revolución en la platea como la divertidísima y pegadiza Everything, que sirvió de fantástico preámbulo a Shiralee, el himno más coreado de la noche y el más esperado a juzgar por la reacción del público. Una canción que representó toda una declaración de intenciones: ¡Aquí estamos, hemos llegado y no nos pensamos largar hasta la última gota de sudor! Demostrando que son todo actitud, y que mueren por sus temas, The Truth, Sandman, Sunday... todos fueron interpretados y defendidos con furia, y eso se traslada a la música, al sonido y al público. Logrando conformar un gran espectáculo.
Para terminar, permítanme que cierre hablando de Runaway, una melodía fugaz e intensa, algo oscura incluso, pero que creo puede servir para explicar la esencia de la banda a las mil maravillas: dos grandísimas guitarras. Una desliza trepidantes punteos. Otra, hace las veces de soporte rítmico perfecto sobre el que contruir una voz ora desgarradora ora melodiosa. Completado todo ello por una base rítmica tan sencilla como efectiva.
Lo que te llevas a casa después de ver a este trio, ( a parte de melodías que se te quedan grabadas a fuego, como la impagable I Want To Break Free de Queen) es la idea de que llegarán lejos por su apuesta sincera por el Rock & Roll. Y es que Arizona Baby son, por encima de todas las etiquetas que le quieran poner, es puro Rock & Roll.

(

martes, 13 de abril de 2010

¡De fiesta con Arizona Baby!

En estos tiempos de festivalismo —en los que muchas veces el acontecimiento social se come a la música en sí— no deja de ser una buena noticia que 150 personas llenen una sala para ver a un grupo como Arizona Baby, una de las bandas revelación del último rock nacional. El suyo es rock de club, de cuerpo a cuerpo, sudor, cervezas y comunicación total. Y ese, un local abarrotado con el grupo sintiendo el aliento del público, es su verdadero hábitat.

Que no se tome esto como una frase hecha. La música de Arizona Baby nace desde algo mínimo —dos guitarras acústicas, una voz y un exiguo set percusión— se convierte tocada en algo mucho mayor y se engrandece definitivamente en vivo con el calor del público, que convierte sus actuaciones en una fiesta. La del jueves en A Coruña lo fue: una hora y pico de rock acústico, creado en ese punto en el que el blues y el country se funden y se convierten en rock.

Tocaba presentar Second To None, el álbum que los ha puesto en el candelero, y lo hicieron con una prestancia total. Revitalizando el drama pantanoso de Ouch!, el folk-rock acelerado de The Truth o la mezcolanza fronteriza de A Tale of the West, todo ganó gracias a un directo enérgico y entregado que arrulló a toda la sala. Como era de esperar, el momento cumbre llegó con Shiralee y su endiablada rítmica con sabor a tren de vapor. Pero la cosa no se iba a quedar ahí, y en el bis una simpática versión del I Want To Break Free de Queen en plan skiffle (“!Nos gusta Queen y nos gusta el skiflle! ¿Qué pasa?”, gritó el vocalista Javier Vielba al término) puso la guinda a una noche perfecta.

(Javier Becerra, lavozdegalicia.es)