martes, 18 de mayo de 2010
Ya en la Wikipedia!!!
lunes, 17 de mayo de 2010
Estallido de rock americano

Un sonido que apuesta por absorber las influencias tradicionales, batirlas y sacarlas sin mayores modificaciones ni modernizaciones, con un resultado de un directo brutal que suena a country o americana y podría venir perfectamente de Estados Unidos, pero viene de Valladolid. Prometieron pasar pronto por alguna sala de la ciudad, y espero que sea más pronto que tarde.
Para destacar algún tema, Shiralee sonó genial en directo (igual que hace en la grabación), y “A tale of the West” o “The truth” crecen en directo sonando salvajes. Muy recomendables.
(Adrián Moreno, Pistaoculta.com)
martes, 11 de mayo de 2010
"Hemos venido a hacer amigos"
De repente cambió el ambiente y empezamos a recibir vientos del Oeste, los cuales nos dejaron la maravillosa intervención de Arizona Baby. Aparecen en escena Rubén y Marcos empezando a trazar los primeros sonidos del concierto, mientras que Javi terminaba de apurar las últimas caladas de un cigarro para acabar uniendo todos los sonidos.
Pese a presentar ciertos aires de seriedad mientras que afinaba su guitarra Javi, el vocalista de Arizona Baby, estuvo maravilloso entre canción y canción sólo separaba sus manos de la guitarra para beber “zumo de inspiración” y para animar al público el cual no paraba de jalearles y bailar con los ritmos country que nos obsequiaban.
Sonaron temas como The Truth, Shiralee, la arizoneada Sandman de America (uno de los grupos de cabecera del grupo según comentó Javi), Runaway, Dirge, Ballad of A. además de un tema de su primer disco Sons To Sing Along. A destacar especialmente la introducción a guitarra que hizo Rubén para A Tale Of The West, uno de los que mejor sonaron y más coreados fueron.
Casi al finalizar la actuación Javi comentaba con el público que había visto a alguien vistiendo una camiseta de Arizona Baby, que en esta ocasión no habían traído ningún puesto de merchandising “Hemos venido a hacer amigos” comentaba. También expresó su deseo de poder repetir en Córdoba tocando en una sala. Esperamos que tengan oportunidad de tocar en otra ocasión en Córdoba, ya que el ambiente fue inmejorable.
(Nieves Corleone, nconcierto.es)
martes, 4 de mayo de 2010
Somos Arizona Baby, ¡Y vosotros también!
Antes, el primer traspiés: los tesoneros anunciados, Southill, no pudieron comparecer. En su lugar, un dúo que en realidad es cuarteto se subió al escenario. Los valencianos Relevo de Plata, título perfecto para la ocasión, salvaron la papeleta aceptablemente y calentaron los motores del respetable, que acabó aporreando el "long lonely, lonely, lonely, lonely, lonely time" de Robert Plant en "Rock and roll".
No se acabó el mal fario con Arizona Baby. Se dejó ver incluso antes de empezar: acople mordoriano o mordorita, que llegaría a decir el propio Vielba, de cabeza casi todo el concierto con el sonido que lanzaba su Gibson a través del baffle que tenía a sus pies. Y, para colmo, fuera llovía. ¿Algo más? Una rotura de cuerdas (eso sí, solventada en tiempo récord). Sin embargo, bastó esa intro de carreras en pijama y camperas por el rancho que tiene "The truth" para catapultar el concierto.
La banda se vino arriba (geniales en todo momento Marcos y Rubén), y el setlist no le falló. Tres de los temas más vibrantes de Second to None salieron al rescate con la velocidad con la que una bala sale del cañón del Colt en un duelo al atardecer. "A tale of the west" (con preámbulo desértico), "Runaway" y "Ouch!" terminaron de voltear el sino de aquella noche. Vielba debió de intuir que aquella noche la iba a tener que levantar con sudor y sangre, y lo hizo; él lo llamará bailar, pero yo sólo veía una danza de la lluvia en toda regla. Además, juraría haber visto un par de apaches al principio de la noche…
El ritual fue tan bien que ni siquiera tuvieron que hacer el clásico juego previo del bis. En el mismo final de la espectacular "X´ed out" con la que se iba a cerrar la parte gruesa del concierto, Javier rompió una cuerda. Decidió apañarlo allí mismo, delante de un público que no tenía muy claro lo de pedir que volviera la banda cuando de hecho no se había ido. Ese aura de vendedor ambulante de brebajes milagrosos salió a relucir y lo puso fácil pidiendo "ruido" para "Shiralee", otro de los momentos álgidos en los que quedó patente la función salvadora de una frase en castellano en medio de una canción en el idioma de Shakespeare; el "¡allí estaré!" certificó la comunión definitiva entre la banda y el público. Tras esta conexión mística, "Muddy river" y un final explosivo con la "Lucille" de Little Richard, tras la que Vielba dijo aquello de "¡Somos Arizona Baby! ¡Y vosotros también!".
(jorge Salas, Muzicalia.com)
sábado, 3 de abril de 2010
Bienvenidos al mundo de los predicadores
Arizona Baby tocaron en El Búho Real. Allí nos desplazamos la crew de Mordor Sonoro con el doble propósito de entrevistarles y ver el concierto. Al final ni lo uno ni lo otro. Para el concierto estaba todo vendido y la entrevista la tuvimos que aplazar a diciembre, por falta de tiempo. No fue del todo tiempo perdido, ya que les pude comprar Second to None, un disco que ya me sabía casi de memoria de tantas veces que lo he escuchado en mi mp3.
«Shiralee» abre el disco y, con él, la caja de Pandora. Imposible resistirse. Recuerdo perfectamente lo mucho que me gustó esta canción la primera vez que la escuché, cuando Arizona Baby tocaron de teloneros de Diamond Dogs en El Sol (concierto que reseñamos en Mordor Sonoro). La guitarra hipnótica de Javi (¿una de 12 cuerdas, quizá?) y las percusiones de Marcos toman el ferrocarril de las 8:30 y se lanzan hacia adelante como un huracán. Entonces es cuando entra en juego Rubén, el tercero en discordia, echando vapor a través de sus seis cuerdas, dibujando volutas de humo blanco con su slide mientras la locomotora acelera.
«Shiralee». Vigila tu espalda, allí estaré.
Cuando esta canción termina ya estás atrapado en el universo de Arizona Baby. Un universo poblado por personajes guiados por una ética en blanco y negro, donde no existe el término medio. Un universo en el que las canciones pasan unas tras otras como fotos en sepia, impregnadas por la melancolía y nostalgia que desprende lo antiguo. Canciones que hablan de personajes, parafraseando a J. I. Lapido, de otro tiempo y de otro lugar y que, como ya han dicho muchos, podrían ser la banda sonora de cualquier road movie, actual o de época.
«A Tale of the West» es la primera canción que escuché en la radio. Las guitarras empiezan a dibujar melodías antes de que la palabra reggaetón se cuele en tu cabeza. Dejas volar a la imaginación para paladear una historia del Oeste americano, con un héroe que parece sacado de Sin perdón o El jinete pálido. Pero donde debería ver zarzas rodando y construcciones de madera, veo campos de cítricos, aloes de 50 metros y casas blanqueadas por capas de cal; cuando el polvo debería estar saturando mis fosas nasales, huelo una suave brisa proveniente del mar. Y es que «A Tale of the West» tiene un profundo aroma a Mediterráneo, gracias a la calidez de la guitarra de Rubén, que funde el sonido californiano con el flamenco, aspecto acentuado por el palmeo que acompaña a los últimos versos.
«A Tale of the West»
La propia portada del disco, que presenta un dibujo de María de Jesus de Ágreda evangelizando a los indios de México (obra de Mario Feal), nos induce ya a entrar en el mundo que Arizona Baby han creado a su alrededor. Una mística castellana con los indígenas del nuevo mundo ejemplifica cómo Javi, Rubén y Marcos han sabido adaptar un imaginario foráneo a su universo de fantasía. «Nuestro estado de Arizona no existe en el mapa. Todo lo idealizas, te inventas tu blues, te inventas tu country y te inventas tu rumba», comentaba Javi en una entrevista que les hicimos hace unos meses. Su universo es el mundo de los predicadores, pistoleros y truhanes de la meseta castellana. «¿Qué música asocias al Oeste? No asocias al irandés borracho con el violín dando patadas al suelo. Asocias a Ennio Morricone [...] y lo ha hecho un italiano en Almería». Si un italiano redefinió la música del oeste, ¿porqué no intentarlo tú mismo?
«Ouch!» de Second to None. Atención a las inspiradas percusiones de Marcos, acompañadas por el toque de Rubén con la guitarra solista.
Conseguir un universo propio no es sencillo. El artwork del disco, las hebillas, las plumas en el pelo, la actitud que Arizona Baby proyectan en escena son fundamentales. Pero no es sólo la imagen. Ese universo propio se teje con canciones majestuosas, gracias a lo evocador de las melodías y a los sugerentes arreglos que las decoran y definen. «X'd Out» evoca el desierto, cactos y serpientes de cascabel. El calor, asfixiante, no te deja ver; estás perdido y te dejas caer. De repente notas algo. El líquido se derrama por tu garganta y bebes con avidez. Entonces notas el amargor, el sabor del peyote pegándose al paladar. Ahora puedes oír los cánticos y ver al chamán. Ves su cara, vaporosa, surcada por arrugas que el tiempo ha esculpido con paciencia; oyes sus cánticos, irreales, invocando a los ancestros y guiándote a través del camino de los muertos. El viaje ha terminado.
«X'd Out», con el tema extra de regalo.
Bienvenidos al mundo de los predicadores de la meseta castellana. Bienvenidos a Second to None.
(Joven Frodo, recordcollectorsareassholes.blogspot.com)


