La primera mitad de la mezcla la componen Los Coronas, un conjunto de surf y rock and roll instrumental con un sonido tan sólido y bien empastado (bajo, batería, dos guitarras y trompeta) que haría las delicias de cualquier solista o banda de rock que se precie, en la retaguardia ¡unos auténticos veteranos! Al otro lado Arizona Baby un formación vallisoletana con una manera de entender el rock acústico y añejo admirable. La mezcla, servida por primera vez en “Dos Bandas y Un Destino”, no puede ser más explosiva.
Como un pacto apalabrado entre caballeros, Corizonas edita “The News Today”, un disco de doce canciones potentes y urgentes, presentadas con un viejo sonido western, pero que lejos de aburrir por falta de inventiva, sorprende y viene cargado de una frescura y una calidad que se echaba de menos en la escena nacional.
¿Por qué nos gustan?
-Por sus directos. El último gran golpe de la banda fue el pasado 13 de mayo en el Universimad. Cerca de la media noche una hueste de patillas, melenas y barbas subieron al escenario del festival universitario inmersos en un trance psicodélico y un solo de theremin en el que Javier Vielba (voz y guitarra) convocaba entre aspavientos algún tipo de espíritu rockero, con una pose entre cowboy, brujo y profeta. La bocas abiertas se arrastraron hasta el final del concierto, un directo potente, con una puesta en escena y un montaje audiovisual que hace un recorrido por todo el imaginario de la cultura country rock (Fragmentos de películas de Serie B, halcones, vaqueros y chicas). Discursos mesiánicos e incluso un coreado “Wish You Where Here” (Pink Floyd) incendiaron las miradas de los que allí estábamos de principio a fin.
-Porque molan. Porque llevan unas pintas inquietantes y son escrupulosamente cuidadosos con la estética, la puesta de escena y los guiños y menciones a sus ídolos.









Destacar el humor de estos vaqueros, que animaron a la concurrencia y nos hicieron sonreír todo el tiempo. Por un lado, Javier Vielba intentaba que los asistentes se integraran en el concierto, animándoles a que fluyeran y olvidasen la crisis; mientras que Fernando Pardo, mucho más suelto en esto de interactuar con el auditorio, nos deleitó con la historia de la banda, no sabemos si real o ficticia, lo que sí está claro que tiene madera de humorista. Todavía dudamos de que iniciaran su andadura a través de un curso por correspondencia o que estudiaran en la Escuela de rock de Boston, ya que Madrid no es una ciudad muy apropiada para el rock. ¡Quizás sean las aguas de Móstoles las que hacen especial a esta banda! Tampoco estamos muy seguros de que su trompetista ucraniano viniera a España para aprender el arte del toreo. Pero de lo que no hay duda es que acertó escogiendo su vocación como músico. Ahora bien, si algo nos gustó de todo lo que Pardo dijo, fue su apoyo a las pequeñas bandas, pues igual que ellos, los inicios son difíciles y necesitan el apoyo del público.